Todo lo que debes saber sobre el mus antes de jugar tu primera partida para hacerte respetar desde el principio. Su historia, Reglamento, Señas, Vocabulario, Bibliografía recomendada, Links de interés, etc.
QUE ES EL MUS?
Respecto del origen del Mus existen diversas versiones, todas ellas confusas y diluidas en el lejano pasado. Lo que es seguro es que al Mus se juega desde hace al menos 200 años, existiendo documentos de esa época en los que ya se hace referencia a "tan noble juego de naipes". La mayor parte de los estudiosos coinciden en darle al Mus un origen español, si bien alguno lo menciona como "ese maldito juego Austro-Húngaro", dándole así un carácter internacional a sus orígenes. En cuanto a los orígenes nacionales la disputa se plantea entre el País Vasco y Castilla, ambas comunidades que reúnen el mayor número de aficionados. Todo parece indicar que es en el País Vasco donde verdaderamente nació el Mus tal y como hoy lo conocemos, basando tal teoría especialmente en los vocablos utilizados durante el juego, todos ellos de origen vascongado (Mus, Órdago, Amarraco, ...). Desde sus orígenes hasta la actualidad, son muchos los cambios sufridos y todavía hoy se juega de distinta forma según sea la comunidad donde lo practiquemos. Así pues en el País Vasco se juega con 4 reyes (barbas) y 4 ases (pitos), mientras en el resto de España se utilizan 8 y 8 respectivamente. Igual ocurre con las señas, según donde juguemos están admitidas o no, así como se utilizan unas u otras. Ante tal "desbarajuste", la Federación Española de Mus emitió un reglamento oficial, por el que se rigen los campeonatos federativos y que sirve de referencia ante la eventual discusión sobre como se debe jugar. A diferencia de sus orígenes, cuando el mus se jugaba fundamentalmente en las tabernas, hoy el mus se juega en los comedores de las empresas, en cafeterías, en clubes e incluso a través de Internet, siendo cada vez más las mujeres que también se apuntan a participar en partidas y campeonatos. El Mus en estado puro se juega por parejas, siendo el clásico dos contra dos el que conforma la esencia del juego, si bien existen variantes que permiten la participación de mayor o menor número de jugadores.
“El Mus es un acto de afirmación, la confirmación de nuestra sabiduría y astucia.”
“En el Mus las horas no pasan.”
“Al que no triunfa en la vida el Mus le permite un desahogo, una revancha. Al que triunfa, si gana al Mus, le confirma su superioridad. Si pierde no le viene mal una cura de humildad. Es un juego que deja a cada cual en su sitio”.
Estas tres frases, plasmadas en el libro del admirado Manu Leguineche La ley del Mus (Ed. del Prado, 1992), auténtica e indispensable Biblia del Mus, definen de forma magistral la esencia de este juego de naipes, el más practicado en España según los analistas. Si bien la formal definición del Mus sería algo así como “Juego de naipes españoles y origen vasco de cuarenta cartas (sin los 8 ni los 9), que se practica al envite, generalmente entre cuatro jugadores que participan por parejas”, son muchas las definiciones que de este maravilloso y adictivo juego han hecho ilustres practicantes, de entre las que destacamos, por lo gráfico e ilustrativo de las mismas, las siguientes (Extraídas del libro Como convertirse en buen jugador de Mus de Alberto Valero de Castro, Ed. LIBSA, 2003):
“El Mus es, como nuestro pueblo, divertido pero exigente, repugna a la pereza y disciplina el carácter, educando a los vanidosos, compensando a los pacientes, tentando a los audaces y, al final, imponiendo a aquellos que conjugan mejor el valor de sus recursos con la oportunidad del envite”. Juan Carlos I, Rey de España.
“El Mus es arrullo de corazones palpitantes, tumba de esperanzas, alegrías e ilusiones, arcada de suspiros”. Antonio Díaz Cañabate, poeta.
“El Mus, un juego de pobres recuperado por los ricos. Es honestamente vicioso”. Francisco Umbral.
“El Mus es como la vida, un juego lleno de azares. Hay quien lo vive a lo grande y luego sucumbe a los pares”. Anónimo.
“El Mus es como un elixir bucal con el que hay que enjuagarse a diario para eliminar los sinsabores.” Anónimo.
“El Mus, un caos organizado, sirve como alegoría y metáfora, como vasodilatador, como referencia de vida, como gimnasia mental para urdir los planes estratégicos de una empresa o elegir un primer ministro, para enamorar, ahora que la mujer se incorpora con fuerza a la mesa y que no se pone borde si pierde, para farolear y recuperar la confianza, la autoestima, para olvidar males, para buscar la gloria, la vanidad y el orgullo.” Manu Leguineche, periodista y escritor.
“Ni la ruleta, pasión diabólica, ni una faena de Juan Belmonte, ni el momento de desabrochar el primer botón de la blusilla de seda de la amada, ni ninguno de los supremos momentos de la vida, son equiparables al juego del Mus.” El Caña, personaje de Historia de una taberna, de Antonio Díaz Cañabate.